Aceite de oliva, el oro líquido del mediterraneo


El aceite de oliva procede de la aceituna, fruta natural del olivo, árbol nativo del Mediterráneo. Su obtención se hace a través del prensado y su sabor depende del país de origen del olivo. Árbol del que procede la oliva, fruto a partir del que se obtiene. El sabor puede ser suave, algo más amargo o picante dependiendo de la variedad de la fruta.

Las técnicas de procesamiento o de obtención determinan el “grado” que tiene el aceite, que puede clasificarse en refinado y no refinado, dependiendo de si en su proceso de extracción se han usado químicos o calor (refinado) o no (no refinado).

El aceite de oliva virgen extra o AOVE, es un aceite puro, no refinado, y que por lo tanto no ha sido tratado en su proceso.
Los aceites refinados se tratan con el fin de acabar con cualquier defecto y suelen tener un color más indeterminado y un sabor algo más suave, hecho que no ocurre en el caso del AOVE que mantiene su propiedades intactas.

El aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva virgen extra se consigue mediante un proceso natural a partir de la primera prensa de las olivas. En su elaboración y proceso de obtención no se usa calor ni aditivos, para proteger así los beneficios de sus compuestos vegetales, conocidos como polifenoles. Igualmente se suprime el último paso antes del embotellado para con ello mantener su pureza.

Estos aceite, al ser más puros, tienen un valor nutricional más alto y su precio en el mercado es más elevado, contando con un sabor más fuerte, un color más oscuro y propiedades únicas para la salud.

El aceite de oliva virgen extra

El aceite virgen extra es conocido como uno de los aceites más sanos y uno de los principales componentes dentro de una dieta mediterránea saludable.

El aceite AOVE, es el aceite “más” puro, disponible en el mercado, al ser obtenido de forma directa de la aceituna, sin calor ni aditivos, y cuenta así con innumerables beneficios para nuestra salud según las evidencias científicas.

Fuente rica de polifenoles, antioxidantes y de grasas buenas para la salud

El AOVE es un aceite que al no haber sido refinado ni alterado en su proceso de obtención mantiene intactos los nutrientes y antioxidantes.

Contiene más de treinta tipos diferentes de compuestos, antioxidantes naturales que tienen alimentos cómo las frutas y verduras y que benefician a la salud. En concreto, contiene altas dosis de polifenoles, como el hidroxitirosol y el oleocantal, combatiendo enfermedades que dañan las células y el proceso de envejecimiento y gozando de propiedades neuroprotectoras, antiinflamatorias y antimicrobianas.

Las grasas del aceite también combaten las enfermedades cardiovasculares. Como comentaremos a continuación, estas grasas monoinsaturadas ayudan a reducir la presión arterial y los niveles de colesterol en sangre, evitando así desarrollar enfermedades cardiovasculares, a través de una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra.

Evita las enfermedades cardiovasculares

Cabe destacar el valor del aceite de oliva a la hora de proteger nuestro corazón, siendo quizás, uno de los beneficios más repetidos y destacados, tal como resaltan los resultado de un estudio clínico PREDIMED (Prevención con dieta mediterránea), cuyos análisis hacen hincapié en el carácter preventivo del aceite de oliva, respecto a enfermedades cardiovasculares.

La muerte por una enfermedad cardíaca es una de las principales causas de muerte de forma prematura en el mundo. Sin embargo, es un dato curioso, saber que la población de regiones, donde se cumple la dieta mediterránea, tienen una tasa menor de muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recomiendan consumir alrededor de 20 gramos (g) o dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra cada día, para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. enfermedad e inflamación. Los polifenoles que contiene el aceite de oliva producen protección cardiovascular además de evitar otro tipo de enfermedades.

El aceite de oliva reduce el riesgo de cáncer

El cáncer es una de las enfermedades que más vidas se cobra en el mundo. La mayoría de la comunidad científica coincide en que la alimentación juega un papel importante, a la hora de poder reducir el riesgo de padecerlo, así como el riesgo de padecer otro tipo de patologías.

Estudios recientes confirman que el aceite de oliva extra contiene sustancias que ayudan, junto a una dieta saludable, a prevenir numerosas enfermedades. Los países con un alto consumo de aceite, los que cuentan con la dieta mediterránea, tienden a padecer menos riesgo a sufrir enfermedades de toda índole.

Alguno de los componentes principales del aceite de oliva cuentan con propiedades que ayudan a consolidar una vida sana y confirman así los beneficios del aceite de oliva.

La ingesta moderada de aceite de oliva ayuda a perder peso

La obesidad es otra de las enfermedades que se combaten, en la mayoría de casos, con una dieta saludable. La dieta Mediterránea, rica en aceite de oliva virgen extra, nos ayuda a mantener una dieta equilibrada y saludable, teniendo en cuenta que un uso correcto de aquél, favorece la pérdida de peso.

Por supuesto, el aceite de oliva sigue siendo un alimento alto en calorías, pero la mayoría de éstas son saludables, permitiéndonos reemplazar las menos saludables de la dieta, de una forma rica y sabrosa.

El aceite de oliva ayuda a mantener equilibrados los niveles de azúcar en la sangre, lo que evita la diabetes y, a su vez, frena la ingesta de alimento por gula.

El aceite más saludable para tus platos

¿Sabías que el uso del aceite de oliva virgen extra en la cocina puede hacer tus alimentos más nutritivos? Contra la creencia popular, el aceite virgen extra es el mejor aceite que puedes tener en tu cocina.

La alta resistencia de sus antioxidantes a las altas temperaturas hace que estos terminan siendo absorbidos por los alimentos que cocinamos. Al mismo tiempo, ayuda a que los alimentos mantengan nutrientes que, generalmente, se pierden cuando cocinamos.

Cocinar algunas verduras como el tomate, la berenjena o la calabaza con aceite de oliva virgen extra, hace que aumenten su contenido antioxidante y, por lo tanto las comidas, reporten mayores beneficios para la salud.

Podemos concluir diciendo que, cocinar con AOVE, hace que muchos de los alimentos que cocinemos, retengan e incluso aumenten sus nutrientes, que de otra forma se dañarían o perderían por el calor.

Mejora y conserva la salud del cerebro

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se produce por la acumulación de placas de beta-amiloide en las células cerebrales. Según algunos estudios, incluir aceite de oliva virgen extra en la dieta, previene e incluso ayuda a ralentizar la enfermedad del Alzheimer, debido al carácter protector de alguno de sus compuestos, ayudando a proteger los vasos sanguíneos del cerebro e incluso a eliminar los compuestos que generan el envejecimiento cerebral.

Se necesitan muchos más estudios para constatar los beneficios directos del aceite de oliva sobre esta enfermedad, pero por ahora, los datos son esperanzadores, y sugieren que la dieta rica en aceite de oliva, puede reducir los compuestos responsables de la enfermedad y mejorar la función cerebral.

El aceite de oliva virgen mejora la salud mental y el estado de ánimo

Un estudio del 2019 determina que los componentes del aceite de oliva ayudan a proteger el sistema nerviosos y pueden mejorar el estado anímico, además de ayudar a tratar la depresión o la ansiedad

Las grasas saludables que acumula el AOVE, son importantes a la hora de ayudar al correcto funcionamiento del sistema nervioso central, consiguiendo que los nervios funcionen correctamente y aumentando el nivel de serotonina.

El aceite de oliva ayuda al sistema inmunológico

Se ha demostrado que el aceite de oliva virgen extra contiene nutrientes, que ayudan a reducir las bacterias poco saludables que se encuentran en nuestro cuerpo, algunas de ellas resistentes incluso a los antibióticos.

Las propiedades antibacterianas del aceite nos hacen evitar enfermedades y mantener nuestra salud en perfecto estado.

Tener un sistema inmunológico saludable nos evitará desde un resfriado hasta enfermedades y patologías de muy diversa índole.

El aceite de oliva cuenta con propiedades antiinflamatorias y que combaten el dolor.

Incluir el aceite de oliva en tu dieta puede ser una opción si padeces artritis o alguna enfermedad inflamatoria crónica. El aceite de oliva puede reducir la inflamación gracias a los antioxidantes que contiene, como el oleocantal.

La ingesta habitual y responsable de aceite consigue reducir el riesgo de enfermedades inflamatorias y mantenernos en buen estado.

Apoya un microbio intestinal saludable

El bienestar de nuestra microbiota intestinal se refleja en nuestra salud digestiva, en nuestro estado anímico e incluso se proyecta en nuestra piel.
El uso del aceite de oliva extra además de cuidarla, reduce la inflamación del tracto gastrointestinal y produce bacterias buenas que ayudan al bienestar y la salud de nuestro intestino.